CANCEROLOGIA INTEGRAL DEL SUR
Atención Médica de Vanguardia con Visión Humana
Cáncer de Tiroides. Estructura del órgano 

La glándula tiroides está localizada debajo de la manzana de Adán, en la parte delantera del cuello. En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar. Esta glándula, en forma de mariposa, tiene 2 lóbulos, el lóbulo derecho y el lóbulo izquierdo, que están unidos por un istmo angosto.

La glándula tiroides contiene dos tipos principales de células: células foliculares tiroideas y células C (también llamadas células parafoliculares).

Las células foliculares usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, la cual ayuda a regular el metabolismo de una persona. Demasiada hormona tiroidea (una condición llamada hipertiroidismo) puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona (hipotiroidismo) causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso. La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, la cual produce una sustancia llamada hormona estimulante de tiroides (TSH).

Las células C (células parafoliculares) producen calcitonina, una hormona que ayuda a regular cómo el cuerpo usa el calcio. Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmune (linfocitos) y las células de apoyo (estromales).

 

Cáncer de Tiroides. Cáncer de Tiroides 

 

El cáncer de tiroides es un tumor originado en las células de la glándula tiroides. Dependiendo del tipo de célula en el cuál se origine, pueden distinguirse varios subtipos destacándose, por su importancia y frecuencia, el de tipo papilar y el folicular.

El cáncer de tiroides se diferencia de muchos cánceres de adultos en el sentido de que afecta principalmente a personas jóvenes. Casi dos de cada tres casos se encuentran en personas que tienen entre 20 y 55 años de edad.

La probabilidad de ser diagnosticado con cáncer de tiroides ha aumentado ligeramente en los últimos años. Se cree que la mayor parte de esto se debe al aumento en el uso de ecografía de la tiroides, la cual detecta pequeños nódulos de tiroides que de otra manera no se hubiesen encontrado. La mayor parte de este aumento proviene de encontrar más cánceres papilares pequeños, los cuales pocas veces causan la muerte. La tasa de mortalidad del cáncer de tiroides ha estado bastante estable por muchos años.

Cáncer de Tiroides. Factores de riesgo 

Algunos científicos han encontrado algunos factores de riesgo que pueden hacer que una persona tenga mayores probabilidades de padecer cáncer de tiroides.
 
Sexo y edad
Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos ocurren alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres. Los cánceres de tiroides pueden ocurrir en personas de todas las edades, pero la mayoría de los casos de cáncer de tiroides papilar y folicular se encuentran en personas entre las edades de 20 y 60 años.

Una alimentación baja en yodo
Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en algunas áreas del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona también está expuesta a radioactividad.

Radiación
La exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides. Las fuentes de tal radiación incluyen ciertos tratamientos médicos y precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Haber recibido tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituye un factor de riesgo del cáncer de tiroides. Anteriormente, se trataba algunas veces con radiación a los niños para cosas que hoy día no usaríamos radiación, como el acné, infecciones con hongos en el cuero cabelludo, crecimiento de la glándula timo o para reducir las amígdalas o adenoides.

Condiciones hereditarias
Varias condiciones hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides.

Otros cánceres de tiroides
Las personas con ciertas condiciones médicas hereditarias tienen un mayor riesgo de padecer formas más comunes de cáncer de tiroides.

Cáncer de Tiroides. Signos y síntomas 


La atención inmediata a los signos y síntomas es el mejor método para diagnosticar  cáncer de tiroides temprananamente.

  • Una masa o hinchazón en el cuello, que algunas veces crece rápidamente.
  • Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas veces sube hasta los oídos.
  • Ronquera u otro cambio en la voz que persiste.
  • Problemas para deglutir (tragar alimento).
  • Problemas para respirar (sensación de estar respirando "a través de un popote").
  • Tos persistente y que no se debe a un resfriado.

Si usted presenta cualquiera de estos signos o síntomas, hable con su médico inmediatamente. Muchas condiciones no cancerosas (y algunos otros cánceres del área del cuello) pueden causar algunos de estos síntomas. Los nódulos tiroideos son usualmente benignos. No obstante, la única forma de saber con seguridad es haciéndose una evaluación médica. Mientras más temprano reciba usted el diagnóstico correcto, más temprano podrá comenzar su tratamiento y más eficaz será éste.

 

Cáncer de Tiroides. Detección y diagnóstico 




Antecedentes y examen físico
Entrevista médica, en la cual le preguntaran sobre los posibles factores de riesgo o algún otro problema de salud.

Si alguien en su familia ha padecido de cáncer de tiroides  o tumores de las glándulas suprarrenales, llamados feocromocitomas, es importante que se lo comunique a su médico.

Un examen físico provee otra información sobre los signos del cáncer de tiroides y otros problemas de salud. Durante el examen, su médico prestará especial atención al tamaño y firmeza de su tiroides y a cualquier agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello.

Biopsia por aspiración  con aguja fina
La manera más simple de encontrar si un nódulo (o protuberancia) tiroideo es canceroso o no, es con una biopsia por aspiración con aguja fina del nódulo tiroideo.

Su médico colocará una aguja fina y hueca directamente en el nódulo para obtener células y unas pocas gotas de líquido. Generalmente, el médico repite el procedimiento dos o tres veces durante la misma cita para tomar muestras de varias áreas del nódulo. Posteriormente, se pueden observar las células bajo un microscopio para determinar si parecen cancerosas o benignas.

Radiografía de tórax
Se pudiera realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones, especialmente si usted tiene cáncer folicular de tiroides.

Ecografía
La ecografía, usa ondas sonoras para crear imágenes de su cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento parecido a un micrófono (que se llama transductor) en la piel frente a su glándula tiroidea.  Este estudio es útil para determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido. También se puede usar para examinar la cantidad y tamaño de los nódulos tiroideos. Los cánceres tiroideos y la mayoría de los nódulos benignos pueden lucir igual en los estudios de ecografía, por lo que esta prueba no puede por sí sola indicar si un nódulo es o no canceroso.

Resonancia magnética
Provee imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Las imágenes por resonancia magnética son también muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

Gammagrafía – medicina nuclear (radionúclidos)
La gammagrafía de medicina nuclear (radionúclidos) conlleva administrar en el cuerpo sustancias con pequeñas cantidades de radiación y luego detectar con cámaras especiales a donde acuden las sustancias. Estas pruebas no proveen imágenes muy detalladas.

Gammagrafía  -  yodo radioactivo
Se administra por la boca (usualmente en forma de pastilla) o se inyecta por vena una pequeña cantidad de yodo radiactivo. La glándula tiroidea (o las células tiroideas en cualquier parte del cuerpo) absorbe el yodo con el tiempo, y se usa una cámara especial varias horas después para ver a dónde se ha dirigido la radioactividad.

Gammagrafía con octreótido
Algunas veces se podría realizar una gammagrafía con Octreótido, que usa una hormona marcada radiactivamente, para determinar si hay propagación del cáncer medular de tiroides. Debido a que estos cánceres no absorben el yodo, las gammagrafías con yodo radiactivo no se pueden utilizar.

Pruebas de sangre
Los niveles de las hormonas tiroideas (T3 y T4) también se pueden medir para tener una idea de la función de la glándula tiroidea. Las pruebas de los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés) se podrían utilizar para estudiar la actividad general de su glándula tiroides. Los niveles de calcitonina pueden ayudar a indicar si el MTC (carcinoma medular de tiroides) pudiera estar presente. Algunas veces, las pruebas de CEA (antígeno carcinoembrionario) pueden ayudar a determinar sí hay cáncer.

 

 

Cáncer de Tiroides. Clasificación por etapas 


Una vez detectado el cáncer tiroideo (diagnosticado), se hacen más pruebas para determinar si las células cancerosas se han diseminado a otras partes del cuerpo. Este procedimiento se llama clasificación por estadios. El médico necesita saber el estadio en el que se encuentra la enfermedad para planear el tratamiento adecuado.

Estadio 0
No hay presencia de tumor en la tiroides pero el cáncer se localiza mediante pruebas de detección. El estadio 0 también se denomina carcinoma in situ.

Estadio I
El tumor mide 2 centímetros o menos y está localizado únicamente en la tiroides.

Estadio II
El tumor es mayor de 2 centímetros pero menor de 4 centímetros y está ubicado únicamente en la tiroides.

Estadio III
El tumor es:

  • Mayor de 4 centímetros.
  • Puede ser de cualquier tamaño y se ha diseminado solo fuera de la tiroides o los ganglios linfáticos del cuello.

Estadio IVA
El tumor puede ser de cualquier tamaño y se ha diseminado entre el cuello y los ganglios linfáticos en el cuello o la parte superior del cuello.

Estadio IVB
El tumor puede ser de cualquier tamaño y se ha diseminado a los tejidos del cuello cerca de la columna vertebral o alrededor de los vasos sanguíneos en el cuello o la parte superior del pecho. El cáncer podría haberse diseminado a los ganglios linfáticos.

Estadio IVC
El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como el pulmón y los huesos y podría haberse diseminado a los ganglios linfáticos circundantes.

Cáncer anaplásico tiroideo
El cáncer anaplásico tiroideo se le considera cáncer tiroideo en estadio IV. Este crece más rápido y generalmente cuando se presenta, se ha diseminado dentro del cuello.

Cáncer tiroideo recurrente
La enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) después de haber sido tratado. Puede volver a aparecer en la tiroides o en otras partes del cuerpo

 

Cáncer de Tiroides. Tratamiento 


Los métodos de tratamiento contra el cáncer de tiroides incluyen la cirugía, el tratamiento con yodo radiactivo, la terapia con hormona tiroidea, la radiación externa y la quimioterapia. El mejor enfoque a menudo usa dos o más de estos métodos y de esta forma, la mayoría de los pacientes se curan de su cáncer de tiroides. Si no es posible conseguir una cura, la meta podría ser extirpar o destruir tanto cáncer como sea posible y evitar que el tumor crezca, se propague o regrese por el mayor tiempo que sea posible. Algunas veces el tratamiento es paliativo (dirigido a aliviar los síntomas, como el dolor o los problemas para respirar y tragar).

Cirugía

Lobectomía
Esta cirugía a veces se usa para los cánceres de tiroides diferenciados que son pequeños y que no muestran ningún signo de propagación más allá de la glándula tiroidea. El lóbulo que contiene el cáncer se extirpa usualmente junto con el istmo (la parte pequeña de la glándula que actúa como un “puente” entre el lóbulo izquierdo y el derecho). Debido a que esta cirugía deja parte de la glándula, puede que no se requiere el uso de suplemento hormonal tiroideo después de la operación. Sin embargo, dejar parte de la tiroides puede interferir con algunas pruebas para determinar si hay cáncer recurrente después del tratamiento, como por ejemplo gammagrafías con yodo radiactivo.

Tiroidectomía
Esta operación remueve toda (tiroidectomía total), ó casi toda (tiroidectomía casi total) o la mayor parte (tiroidectomía subtotal) de la glándula tiroidea. Ésta es la cirugía más común para el cáncer de tiroides. A menudo se usa incluso para los cánceres de tiroides diferenciados porque el cáncer papilar de tiroides tiende a estar presente en más de una parte de la glándula tiroidea y porque el cáncer folicular es más agresivo.

Extirpación de los ganglios linfáticos
Cuando el cáncer se ha propagado fuera de la glándula tiroides, se usa siempre la cirugía para extirpar tanto cáncer como sea posible que haya invadido al cuello, incluyendo cáncer que se ha propagado a los ganglios linfáticos. Esto se aplica especialmente para el tratamiento contra el cáncer medular de tiroides y el cáncer anaplásico (cuando la cirugía es una opción).

Biopsia  del ganglio linfático centinela
Otra técnica que se usa para saber si hay propagación a los ganglios linfáticos se llama biopsia de ganglio centinela. En este procedimiento, se le inyecta al tumor un trazador radiactivo y un colorante azul. El colorante y el material radiactivo viajan a los ganglios linfáticos a donde el cáncer probablemente se propagó. Luego, el cirujano extirpa el ganglio centinela, el primer ganglio linfático en el que penetra un tumor y el que con mayor probabilidad contiene células cancerosas. Si no hay cáncer en el ganglio centinela, no se extirpan más ganglios linfáticos. Aunque esta técnica se usa con más frecuencia para algunos otros cánceres, el beneficio de la biopsia del ganglio centinela para el cáncer de tiroides aún no está claro.

Terapia con yodo radioactivo
Su glándula tiroides absorbe casi todo el yodo de su sangre. Cuando una forma de yodo radioactivo (RAI), llega al organismo puede destruir la glándula tiroidea y otras células de la tiroides (incluyendo células cancerosas) que absorben el yodo, sin afectar el resto de su cuerpo. La dosis de radiación utilizada es mucho más potente que la usada en las gammagrafías con yodo radiactivo. El yodo radiactivo usualmente se administra en líquido o en una cápsula.

Este tratamiento se puede usar para destruir (extirpar) cualquier tejido tiroideo que no haya sido extirpado mediante cirugía o para tratar el cáncer de tiroides que se haya propagado a los ganglios linfáticos y a otras partes de su cuerpo.



Se ha demostrado que la terapia con yodo radiactivo mejora la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer tiroideo papilar o folicular (o cáncer tiroideo diferenciado) que se ha propagado al cuello o a otras partes del cuerpo, y este tratamiento es actualmente una práctica estándar para dichos casos.

Terapia de la hormona tiroidea
Esta terapia de hormona tiroidea consiste en  tomar diariamente pastillas de hormona tiroidea. Después de una tiroidectomía, el cuerpo ya no puede producir la hormona tiroidea que necesita, por lo que los pacientes tienen que tomar pastillas de hormona tiroidea para reemplazar la pérdida de la hormona natural y ayuda a detener el crecimiento de las células cancerosas (al reducir los niveles de TSH).

Los médicos han aprendido que administrar dosis más altas de lo normal de hormona tiroidea puede mantener los niveles de TSH muy bajos. Esto puede desacelerar el crecimiento de las células cancerosas y reducir la probabilidad de que algunos cánceres (especialmente cánceres de alto riesgo) regresen.