CANCEROLOGIA INTEGRAL DEL SUR
Atención Médica de Vanguardia con Visión Humana

 

 


 

Cáncer de Ovario. Estructura del órgano 

Los ovarios son glándulas reproductivas encontradas sólo en las mujeres. Los ovarios producen los óvulos para la reproducción. Los ovarios tienen dos funciones: producir óvulos y hormonas femeninas (químicos que controlan la manera en que ciertas células u órganos funcionan). Los óvulos viajan a través de las Trompas de Falopio hacia el útero donde el óvulo fertilizado se implanta y se desarrolla en un feto. Además, los ovarios son la fuente principal de las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona. Un ovario está localizado en cada lado del útero en la pelvis.

Los ovarios contienen tres tipos de tejidos:

  • Células epiteliales: las cuales cubren el ovario.
  • Células germinales: que se encuentran en el interior del ovario. Estas células forman los óvulos que son liberados hacia las Trompas de Falopio cada mes.
  • Células estromales: las cuales producen la mayor cantidad de las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona.

 


 

Cáncer de Ovario. Cáncer de Ovario 

El cáncer ovárico es el cáncer que se origina en los ovarios, el par de órganos reproductores femeninos localizados en la pelvis. El cáncer ovárico ocurre cuando las células en el ovario se vuelven anormales y se dividen sin control u orden. Las células cancerosas pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor. También pueden separarse del tumor y extenderse para formar nuevos tumores en otras partes del cuerpo.

 


 

Cáncer de Ovario. Factores de riesgo 

Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos. Aún cuando una persona con cáncer de ovario tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Edad
El riesgo de padecer de cáncer de ovario aumenta con la edad. Los cánceres de ovario son poco comunes en las mujeres menores de 40 años, y la mayoría se origina después de la menopausia. La mitad de todos los cánceres de ovario se encuentran en mujeres de más de 63 años.

Obesidad
Varios estudios han analizado la relación entre la obesidad y el cáncer de ovario. En general, parece que las mujeres obesas (aquellas con un índice de masa corporal de al menos 30) tienen un riesgo mayor de cáncer de ovario.

 


Antecedentes relacionados con la reproducción
Una mujer que haya tenido hijos tiene un riesgo menor de padecer cáncer de ovario en comparación con las que no han tenido hijos. El riesgo es aún menor con cada embarazo. La lactancia (amamantar al bebé) puede reducir el riesgo aún más. El uso de anticonceptivos orales (píldora anticonceptiva) también reduce el riesgo de cáncer de ovario.

Cirugía ginecológica
La ligadura de Trompas de Falopio (“sujetar los conductos”) puede reducir la probabilidad de cáncer de ovario en hasta un 67%. Una histerectomía (extirpación del útero sin remover los ovarios) también parece reducir el riesgo de cáncer de ovario.

Medicamentos para la fertilidad
En algunos estudios, los investigadores han encontrado que el uso del medicamento para la fertilidad citrato de clomifeno (Clomid®) por más de un año, puede aumentar el riesgo de tumores ováricos.

Terapia de estrógeno y terapia de hormonas
Algunos estudios recientes sugieren que las mujeres que usan estrógenos después de la menopausia tienen un riesgo aumentado de cáncer de ovario. El riesgo parece ser mayor en mujeres que sólo reciben estrógeno (sin progesterona) por muchos años (al menos 5 o 10). El riesgo aumentado es de menor certeza para las mujeres que reciben tanto estrógeno como progesterona.

Antecedentes familiares de cáncer de ovario, del seno o cáncer colorrectal
El cáncer de ovario puede ser más común en algunas familias. El riesgo de cáncer de ovario aumenta si su madre, hermana o hija tiene, o tuvo, cáncer ovárico. El riesgo también aumenta mientras más familiares tengan cáncer de ovario. El riesgo aumentado de cáncer de ovario no tiene que provenir de la familia materna, pues también puede que provenga de la familia del padre. Hasta un 10% de todos los casos de cáncer de ovario son resultado de una tendencia hereditaria a padecer la enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer del seno
Si ha tenido cáncer del seno, puede que también tenga un riesgo mayor de cáncer de ovario. Existen varias razones para esto. Algunos de los factores de riesgo para el cáncer de ovario también pueden afectar el riesgo de cáncer del seno. El riesgo de padecer cáncer de ovario después de cáncer de seno es mayor en aquellas mujeres con antecedentes de cáncer de seno.

Polvo de talco
Se ha sugerido que el polvo de talco aplicado directamente al área genital o en servilletas sanitarias pudiera ser carcinogénico (causante de cáncer) para los ovarios. Algunos estudios sugieren un aumento muy ligero del riesgo de cáncer de ovario en las mujeres que usaron talco en el área genital. En el pasado, a veces el polvo de talco estaba contaminado con asbesto, un mineral reconocido como carcinogénico. Esto puede explicar su asociación con el cáncer de ovario en algunos estudios. Desde hace más de 20 años, por ley, los productos basados en polvo de talco para el cuerpo y la cara no pueden contener asbesto. No obstante, la seguridad de estos nuevos productos requerirá estudios de seguimiento en mujeres que los hayan usado durante muchos años. Actualmente no existen pruebas que asocien los polvos hechos de maicena con ningún cáncer en la mujer.

Alimentación
Comer una variedad de alimentos saludables, enfatizando en aquéllos de fuente vegetal. Coma al menos cinco porciones de frutas, verduras y vegetales al día, así como varias porciones de alimentos integrales de origen vegetal tales como panes, cereales, granos, arroz, pastas o frijoles. Limite el consumo de carne roja y carnes procesadas. A pesar de que el impacto de estas recomendaciones sobre alimentación para el riesgo de cáncer de ovario permanece incierto, seguir estas recomendaciones puede ayudar a prevenir otras enfermedades, incluyendo algunos otros tipos de cáncer.


 

Cáncer de Ovario. Signos y síntomas 

Las mujeres tienen más probabilidad de presentar síntomas si la enfermedad se ha propagado más allá de los ovarios. Sin embargo, incluso el cáncer de ovario en etapa temprana puede causar síntomas. Los más comunes incluyen:

  • Inflamación abdominal.
  • Dolor en la pelvis o en el abdomen.
  • Dificultad para ingerir alimentos o sensación rápida de llenura al comer.
  • Síntomas urinarios, tales como urgencia (sensación constante de tener que orinar) o frecuencia (tener que orinar a menudo).

Estos síntomas también pueden ser causados por enfermedades benignas (no cancerosas) y por cáncer de otros órganos. Cuando son causados por el cáncer de ovario, estos síntomas tienden a ser persistentes y a representar un cambio de lo que es normal.  Por ejemplo, los síntomas pueden ser más graves o presentarse con más frecuencia. Si una mujer presenta estos síntomas casi todos los días por más de varias semanas, debe consultar a su médico, preferiblemente a un ginecólogo.

 Otros síntomas del cáncer de ovario pueden incluir:

  • Cansancio.
  • Problemas estomacales.
  • Dolor de espalda.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Estreñimiento.
  • Cambios en la menstruación.

Sin embargo, es más probable que estos síntomas sean causados por otras condiciones, y se presentan casi con la misma frecuencia en las mujeres que no tienen cáncer de ovario.

 


Cáncer de Ovario. Detección y diagnóstico 

Para encontrar la causa de los síntomas, el médico evalúa la historia clínica de la mujer, realiza un examen físico y ordena pruebas de diagnóstico. Algunos de los exámenes y pruebas que pueden ser útiles se describen a continuación:

Examen pélvico
Este incluye el tacto del útero, vagina, ovarios, Trompas de Falopio, vejiga y el recto para encontrar alguna anormalidad en su forma o tamaño. Por lo general se realiza junto con el examen pélvico una prueba de Papanicolaou (prueba común que se utiliza para detectar cáncer del cuello del útero). Algunas veces esta prueba puede detectar el cáncer ovárico, pero no es una manera fiable de detectar o diagnosticar el cáncer ovárico.

Ultrasonido
Se utilizan ondas sonoras de alta frecuencia. Estas ondas que no pueden ser oídas por los humanos, se apuntan a los ovarios. El patrón de los ecos que estas ondas producen crea un cuadro llamado sonograma. Los tejidos saludables, los quistes llenos de fluido y los tumores lucen diferente en el cuadro.

Análisis de CA–125
Consiste en un examen de sangre para medir los niveles de CA–125, un marcador tumoral que se encuentra en la sangre por lo general en cantidades superiores a las normales, en las mujeres con cáncer ovárico.

Radiografía del bajo vientre o enema del bario
Consiste en una serie de radiografías del colon y recto. Las fotografías se toman después de que se le da al paciente un enema con una solución blanquecina que contiene bario. El bario perfila el colon y el recto en la radiografía, lo que hace más fácil ver el tumor u otras áreas anormales.

 

Examen de tomografía computarizada
Consiste en una serie de fotografías detalladas de áreas dentro del cuerpo creadas por una computadora conectada a una máquina de radiografías.

 

 

Biopsia
Consiste en la extracción de una muestra de tejido para ser examinada bajo el microscopio. Un patólogo analiza el tejido para hacer un diagnóstico. Para obtener el tejido, el cirujano realiza una laparotomía (incisión y abertura del abdomen). Si se sospecha que hay cáncer, el cirujano realiza una ooforectomía (escisión total del ovario). Esto es importante porque, si el cáncer está presente, al cortar la capa exterior del ovario para quitar simplemente una muestra de tejido, puede que las células de cáncer se escapen y se extienda la enfermedad.

Si el diagnóstico es el cáncer ovárico, el doctor querrá conocer la etapa (o magnitud) de la enfermedad con el propósito de averiguar si el cáncer se ha extendido y, en caso afirmativo, a qué partes del cuerpo. El determinar la etapa de la enfermedad puede involucrar cirugía, radiografías y otros procedimientos de toma detallada de imágenes, y pruebas del laboratorio. El conocer la etapa de la enfermedad ayuda al médico a planear el tratamiento.


 

Cáncer de Ovario. Clasificación por etapas 

Etapa I
El cáncer está limitado dentro del ovario (u ovarios).

Etapa IA
Se ha presentado cáncer en un solo ovario y el tumor está restringido al interior del ovario. La superficie externa del ovario no tiene cáncer. En los exámenes de laboratorio de las muestras de lavado del abdomen y la pelvis no se encontró ninguna célula cancerosa.

Etapa IB
El cáncer está presente dentro de ambos ovarios, pero no hay ningún tumor en las superficies externas. En los exámenes de laboratorio de las muestras de lavado del abdomen y la pelvis no se encontró ninguna célula cancerosa.

Etapa IC
El cáncer está presente en uno o ambos ovarios, y tiene una o más de las siguientes características:

  • El cáncer se encuentra en la superficie externa de al menos uno de los ovarios.
  • En el caso de los tumores quísticos (llenos de líquido), la cápsula (la pared externa del tumor) se rompió (se reventó).
  • En el examen de laboratorio se encontraron células cancerosas en el líquido o en las muestras de lavado del abdomen.

Etapa II
El cáncer se encuentra en uno o ambos ovarios y también se ha propagado a otros órganos en la pelvis (como el útero, las Trompas de Falopio, la vejiga, el colon o el recto).

Etapa IIA
El cáncer se ha propagado, o ya ha invadido (ha crecido), al útero, o a las Trompas de Falopio o en ambos órganos. En el examen de laboratorio de las muestras de lavado del abdomen no se encontraron ningunas células cancerosas.

Etapa IIB
El cáncer se ha propagado a otros órganos cercanos en la pelvis, como la vejiga, el colon o el recto. En el examen de laboratorio del líquido del abdomen no se encontraron ningunas células cancerosas.

Etapa IIC
El cáncer se ha propagado a los órganos ubicados en la pelvis, al igual que en las etapas IIA o IIB, y en el examen de laboratorio se encontraron células cancerosas en las muestras de lavado del abdomen.

Etapa III
El cáncer está afectando uno o ambos ovarios, y se observa una o ambas de las siguientes características: (1) el cáncer se ha propagado más allá de la pelvis, al revestimiento del abdomen, (2) el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

Etapa IIIA
Durante la cirugía de clasificación por etapa, el cirujano puede ver que el cáncer se encuentra en el ovario o los ovarios, pero no puede ver cáncer a simple vista (que se pueda ver sin un microscopio) en el abdomen y el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos. Sin embargo, cuando las biopsias se examinan microscópicamente, se encuentran diminutos depósitos de cáncer en el revestimiento de la parte superior del abdomen.

Etapa IIIB
El cáncer está presente en uno o ambos ovarios y hay depósitos de cáncer en el abdomen, los cuales son lo suficientemente grandes como para que el cirujano los pueda ver, pero no miden más de 2 cm de ancho (aproximadamente 3/4 de pulgada). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos.

Etapa IIIC
El cáncer se encuentra en uno o ambos ovarios, y se observa una o ambas de las siguientes características:

  • El cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (cualquier T, N1, M0).
  • En el abdomen hay depósitos de cáncer que miden más de 2 cm (aproximadamente 3/4 de pulgada) de ancho (T3c, N0, M0).

Etapa IV
Esta es la etapa más avanzada del cáncer de ovario. En esta etapa, el cáncer se ha propagado al interior del hígado, los pulmones u otros órganos que están fuera de la cavidad peritoneal (la cavidad peritoneal o cavidad abdominal es el área encerrada por el peritoneo, una membrana que recubre el abdomen interior y cubre la mayoría de sus órganos). La detección de células cancerosas ováricas en el líquido alrededor de los pulmones (líquido pleural) constituye también una prueba de que la enfermedad se encuentra en etapa IV.

Cáncer recurrente del ovario
Esto significa que la enfermedad desapareció mediante tratamiento, pero luego regresó (recurrió).

 


Cáncer de Ovario. Tratamiento 

Se usan diferentes tratamientos y combinaciones de tratamientos para tratar el cáncer ovárico. El plan del tratamiento para una paciente en particular, depende de varios factores, incluso la etapa del cáncer, su edad y salud general.

Cirugía
Es el tratamiento para la mayoría de las mujeres diagnosticadas con cáncer ovárico. Por lo general, los ovarios, el cuello del útero, el útero, y las Trompas de Falopio son extraídos mediante una operación llamada una histerectomía con salpingo-ooforectomía bilateral (extirpación quirúrgica de ambas Trompas de Falopio y los ovarios). Durante la cirugía se determina la etapa de la enfermedad y generalmente involucra la extracción de nódulos linfáticos (órganos pequeños localizados a lo largo de los conductos del sistema linfático); muestras de tejido del diafragma, el epiplón (tejido delgado que cubre el estómago y el intestino grueso) y otros órganos en el abdomen; y fluido del abdomen. Si el cáncer se ha extendido, el cirujano normalmente quita tanto del cáncer como pueda para reducir la cantidad de cáncer que tendrá que ser tratado después con quimioterapia o terapia de radiación.

 

 

Quimioterapia
Es el uso de drogas anticancerosas para matar las células cancerosas del cuerpo. La mayoría de las drogas para tratar el cáncer ovárico se dan por inyección en una vena (intravenoso o IV). También pueden darse las drogas de la quimioterapia directamente en el abdomen (Intraperitoneal o IP) mediante un catéter, un tubo delgado que se coloca por el tiempo que dure el tratamiento. Después de que se completa la quimioterapia, se puede realizar un segundo vistazo con cirugía para examinar el abdomen directamente. El cirujano puede extraer fluido y una muestra de tejido para ver si las drogas anticancerosas han eliminado exitosamente el cáncer.

 

Radioterapia
Involucra el uso de rayos de alta energía para matar las células de cáncer. La terapia de radiación afecta las células de cáncer sólo en el área tratada. La radiación puede venir de una máquina (radiación externa) o de un líquido radiactivo puesto directamente en el abdomen a través de un catéter (radiación intraperitoneal).