CANCEROLOGIA INTEGRAL DEL SUR
Atención Médica de Vanguardia con Visión Humana

 


 

Cáncer de Hueso. Estructura del órgano 

El hueso es un órgano firme, duro y resistente. Está compuesto principalmente por tejido óseo, un tipo especializado de tejido conectivo constituido por células, y componentes extracelulares calcificados. Los huesos también poseen cubiertas de tejido conectivo (periostio) y cartílago (carilla articular), vasos, nervios,  algunos contienen tejido hematopoyético (es la formación, desarrollo y maduración de las células) y tejido adiposo (médula ósea).

Los huesos poseen formas muy variadas y cumplen varias funciones. Con una estructura interna compleja pero muy funcional que determina su morfología, los huesos son livianos aunque muy resistentes y duros.

El conjunto total y organizado de las piezas óseas (huesos) conforma el esqueleto o sistema esquelético. Cada pieza cumple una función en particular y de conjunto en relación con las piezas próximas a las que está articulada.

El tejido óseo forma la mayor parte del esqueleto, el armazón que soporta nuestro cuerpo y protege nuestros órganos y permite nuestros movimientos. Es un tejido dinámico, continuamente en fase de remodelación.

El hueso no es totalmente sólido sino que tiene pequeños espacios entre sus componentes, formando pequeños canales por donde circulan los vasos sanguíneos, encargados del intercambio de nutrientes. En función del tamaño de estos espacios, el hueso se clasifica en tejido compacto (la parte exterior y dura de la mayoría de los huesos) ó tejido esponjoso (contiene la médula ósea, la cual produce las células de la sangre) y tejido subcondral (tejido óseo liso de las articulaciones).


 

Cáncer de Hueso. Cáncer de Hueso 

Los tumores en los huesos pueden ser de dos tipos: benignos (no cancerosos) ó malignos (cancerosos). Resultan más comunes los tumores benignos que los malignos. Cualquiera de estos tumores puede crecer y comprimir al tejido óseo sano y absorberlo o reemplazarlo con tejido anormal. Los tumores benignos no se diseminan y rara vez ponen la vida en peligro.

El cáncer óseo primario es aquel que se origina en el hueso, y no es muy común. El cáncer óseo secundario es el que se disemina al hueso desde otra parte del cuerpo, debido a la localización de otro tipo de cáncer que sucede primero, a lo que se llama metástasis.

 


 

Cáncer de Hueso. Factores de riesgo 

Éstos son los factores de riesgo más significativos relacionados con el estilo de vida sobre los cuales usted tiene algún control:

  • El consumo de tabaco.
  • Una alimentación poco saludable.
  • Falta de actividad física.
  • Obesidad.
  • Consumo de alcohol en exceso.

En conjunto, estos factores son responsables de cánceres fatales. Del 5% al 10% de los cánceres se deben a factores de riesgo genético (la herencia de ciertos genes que aumentan el riesgo de cáncer). La mayoría de las muertes por cáncer se deben a la exposición de sustancias cancerígenas en el lugar de trabajo y contaminantes en el ambiente.

Metástasis en los huesos
Algunas personas con cáncer presentan metástasis en los huesos mientras que otras no. Los médicos todavía no saben lo suficiente como para predecir con certeza quien presentará metástasis en los huesos. No obstante, ellos saben que ciertas clases de cánceres tienen una probabilidad mayor de propagarse a los huesos. Entre las personas con la misma clase de cáncer, los tumores que son más grandes y que ya se han propagado a los ganglios linfáticos, por lo general, tienen una probabilidad mayor de propagarse a los huesos. Para ciertas clases de cáncer, existen ciertos cambios genéticos que hacen a las células cancerosas más propensas a propagarse a los huesos.

 


 

Cáncer de Hueso. Signos y síntomas 

Los síntomas se manifiestan de acuerdo al tamaño y ubicación del tumor. Es importante consultar al médico ante estos signos de alerta:

  • Dolor agudo de huesos.
  • Bulto o hinchazón que aumenta de tamaño de manera progresiva, no necesariamente doloroso.
  • Hinchazón y sensibilidad en las articulaciones (sólo en el caso de que el cáncer se encuentre próximo a una articulación).
  • Fractura de hueso como respuesta a una lesión menor.
  • Fatiga.
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Fiebre o sudor nocturno

 


 

 

Cáncer de Hueso. Detección y diagnóstico 



Entrevista y exploración física
Le realizarán preguntas especificas para conocer sí tiene un antecedente familiar y diversos factores de riesgo que puedan propiciar este tipo de cáncer. La exploración física complementará la entrevista, a partir de esto, el médico determinará los estudios necesarios.

Análisis de sangre
El médico puede sugerir pruebas de sangre, en específico de la Fosfatasa Alcalina que es una enzima, que puede encontrarse alta. Pero debido a que los resultados pueden variar según la edad y el proceso de reparación o de regeneración en el que se encuentre el cuerpo ante una fractura o cuando los niños están en desarrollo óseo no es totalmente confiable para el diagnóstico, ante esto es necesario realizar otros estudios diagnósticos.
Para diagnosticar los tumores de Ewing se toman muestras sanguíneas para evaluar la cantidad de glóbulos rojos, blancos y plaquetas y de hemoglobina.

Química Sanguínea
Para medir las cantidades de sustancias, como la Lactato-Deshidrogenasa (LDH), que se liberan a la sangre en cantidades anormales, mayores o menores de lo normal, cuando el tejido que la genera se encuentra involucrado en un proceso cancerígeno.

Rayos X, Tomografía Axial Computarizada, Resonancia Magnética y PET- CT(Tomografía con emisión de Positrones)
Es necesario tomar radiografías del cuerpo, que ayudarán al diagnóstico, determinarán el tamaño y sitio de localización del tumor. Si los rayos X sugieren la presencia de células cancerosas será necesario la toma de exámenes específicos de distintas regiones, como una TAC (Tomografía Axial Computarizada) y/o Resonancia Magnética.

Biopsia
Será necesario realizar una biopsia si se ha determinado una masa ósea anormal, esta consiste en la extracción de una muestra de tejido del tumor óseo y es necesaria para determinar si hay cáncer presente. Existen dos técnicas para tomar la biopsia de tejido.

  • Biopsia por aguja.- El cirujano hace un agujero pequeño en el hueso y extrae una muestra de tejido del tumor con un instrumento como una aguja.
  • Biopsia por incisión.- El cirujano hace un corte en el tumor y extrae una muestra de tejido. Posteriormente la biopsia se envía a patología para determinar el tipo de células cancerosas y puede someterse a las siguientes pruebas:

 

 

  • Microscopía óptica y electrónica. Verifica bajo el microscopio, si existen cambios en las células.
  • Análisis Citogenética. Verifica bajo el microscopio si hay cambios en los cromosomas.
  • Prueba de la polimerasa de transcripción inversa. Verifica si hay cambios en los genes, esto se realiza mediante sustancias químicas.
  • Estudio Inmunohistoquímico. Determina la diferencia entre distintos tipos de cáncer. Se agregan sustancias como anticuerpo, o un radioisótopo a una muestra de tejido para ver si tiene ciertos antígenos

 

 


 

Cáncer de Hueso. Clasificación por etapas 

Una vez detectado el cáncer de huesos, se deberán hacer más examenes para determinar si las células cancerosas se han diseminado a otras partes del cuerpo.

En la actualidad, no existe un sistema de clasificación para el cáncer de huesos. En su lugar la mayoría de los pacientes se agrupan dependiendo de:

  • Si el cáncer se halla en una sola parte del cuerpo (enfermedad localizada).
  • Si se ha diseminado de una parte del cuerpo a otra (enfermedad  diseminada o metástasis).
  • El cáncer vuelve a aparecer una vez curado, bien en el hueso o en otra parte del cuerpo (recidiva).

 

 

 


 

Cáncer de Hueso. Tratamiento 


Las opciones de tratamiento dependen del tipo, tamaño, sitio y estadio o etapa del cáncer, así como de la edad y salud en general de la persona. Con frecuencia, la cirugía es el tratamiento primario. Aunque algunas veces es necesaria la amputación de una extremidad, la quimioterapia pre y postoperatoria ha hecho posible en muchos casos que se realice la cirugía salvando las extremidades. Cuando es adecuado, los cirujanos evitan la amputación al remover sólo la parte cancerosa del hueso y reemplazarla con un aparato artificial llamado prótesis.

 

 

 

La quimioterapia y la radiación pueden también usarse solas o en combinación.
 

Cirugía
Cuando se recurre a la cirugía contra la metástasis ósea es para aliviar los síntomas más que para curar. Los huesos se pueden debilitar, resultando en fracturas que no pueden sanar del todo. Puede que se use una varilla metálica para sostener el hueso y evitar que se rompa. O, si el hueso ya se ha fracturado, la cirugía puede estabilizarlo y así aliviar el dolor.

Si la cirugía no es una opción debido al estado de salud o por alguna otra razón, un yeso o tablilla podría ayudar a reducir el dolor para que no tenga que permanecer en cama.
 

Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Por lo general los medicamentos se administran a través de la boca o las venas. Una vez que los medicamentos entran en el torrente sanguíneo, llegan a todo el cuerpo. La quimioterapia se usa como tratamiento principal para muchos tipos de cánceres metastásicos. En muchos casos, la quimioterapia puede encoger los tumores. Los medicamentos de quimioterapia matan a las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales, por lo que pueden causar algunos efectos secundarios.


Inmunoterapia
Estos métodos ayudan al propio sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Hay varios tipos de inmunoterapia que se utilizan para tratar a los pacientes con metástasis en los huesos. Estos incluyen citocinas, anticuerpos monoclonales y vacunas antitumorales. Algunos de éstos se han estado utilizando por algún tiempo, pero otros siguen siendo experimentales.


Radiofármacos
Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que tiene elementos radiactivos. Éstos se inyectan a través de una vena y se asientan en las partes del hueso que tienen cáncer. Estos medicamentos destruyen las células cancerosas y alivian algo del dolor causado por las metástasis en los huesos. Sólo se usan para el cáncer que se ha propagado de una localización a los huesos. El efecto secundario principal de este tratamiento consiste en un recuento más bajo de células sanguíneas (principalmente glóbulos blancos y plaquetas). Esto puede aumentar el riesgo de infecciones o sangrado.
También pueden causar un efecto secundario conocido como "reacción de llamarada”, en el que el dolor empeora por un corto periodo de tiempo antes de aliviarse.


Bifosfonatos
Estos medicamentos se usan para el tratamiento de los huesos debilitados (osteoporosis). También se utilizan para tratar a pacientes cuyos cánceres se han propagado a sus huesos. Los bifosfonatos pueden ayudar con cáncer que se propagó a los huesos en varias maneras. Ellos pueden:

  • Reducir el dolor de huesos.
  • Retardar el daño óseo causado por el cáncer.
  • Reducir los altos niveles de calcio en la sangre.
  • Reducir el riesgo de fracturas.


Radioterapia
Este tipo de tratamiento utiliza rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. El tratamiento con radiación puede usarse para curar cánceres primarios que no se han propagado muy lejos del lugar en donde se originaron. Si un cáncer se propagó a los huesos, la radiación puede usarse para aliviar los síntomas. Si el hueso es tratado antes de que se vuelva muy débil, la radioterapia puede que ayude a prevenir posteriormente una fractura.

La radioterapia externa contra la metástasis en los huesos se administra una sola vez en una gran dosis, o en pequeñas cantidades durante cinco a diez tratamientos. Cada tratamiento dura sólo unos pocos minutos. Este método es una buena alternativa si sólo hay una o dos metástasis que generan los síntomas.