CANCEROLOGIA INTEGRAL DEL SUR
Atención Médica de Vanguardia con Visión Humana

 


 

Cáncer de Esófago. Estructura del órgano 


El esófago es el tubo hueco, muscular que transporta los alimentos y los líquidos desde la garganta al estómago.

La pared del esófago tiene varias capas. La capa que recubre el interior del esófago se denomina mucosa. La mucosa consta de dos partes: el epitelio y la lámina propia. El epitelio forma el revestimiento del esófago y está formado por células planas y delgadas llamadas células escamosas. La lámina propia es una capa delgada de tejido conectivo que se encuentra justamente debajo del epitelio.

La siguiente capa es la submucosa. En algunas partes del esófago, esta capa contiene glándulas que segregan mucosidad. La capa que se encuentra debajo de la submucosa es una banda gruesa de músculo llamada muscularis propia. Esta capa de músculo se contrae en forma coordinada y rítmica para forzar la comida a lo largo del esófago, de la garganta al estómago. La capa más externa del esófago está formada por tejido conectivo y se le llama adventicia.



La parte superior del esófago tiene al principio un área especial de músculo que se relaja para abrir el esófago cuando detecta la llegada de alimento o líquidos. Este músculo se llama esfínter esofágico superior. La parte baja del esófago que se conecta al estómago se llama unión gastroesofágica o unión GE. Cerca de la unión GE hay un área especial de músculo que se denomina esfínter esofágico inferior. El esfínter esofágico inferior controla el movimiento de la comida del esófago al estómago, conserva la acidez del estómago y mantiene las enzimas digestivas fuera del esófago.

 


 

Cáncer de Esófago. Cáncer de Esófago 

El cáncer de esófago (también conocido como cáncer esofágico) se origina en la capa más interna (la mucosa) y crece hacia fuera (a través de la submucosa y la capa muscular). Debido a que dos tipos de células cubren el esófago, existen dos tipos principales de cáncer de esófago: el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma.

El esófago está normalmente cubierto con células escamosas. Al cáncer que se origina en estas células se le llama carcinoma de células escamosas, el cual puede ocurrir en cualquier lugar a lo largo del esófago.

Los cánceres que se originan de células glandulares se llaman adenocarcinomas. Este tipo de célula no es normalmente parte del revestimiento interno del esófago. Antes de que se pueda desarrollar un adenocarcinoma, las células glandulares tienen que reemplazar un área de las células escamosas, como en el caso del esófago de Barrett. Esto ocurre principalmente en la parte inferior del esófago, donde ocurren la mayoría de los adenocarcinomas.

 


 

Cáncer de Esófago. Factores de riesgo 

Edad
La probabilidad de padecer cáncer de esófago es baja en personas jóvenes, pero aumenta con la edad. Menos del 15% de los casos se encuentra en personas menores de 55 años. La mayoría de los casos ocurre en personas de 65 años o más.

Sexo
En comparación con las mujeres, los hombres tienen tres veces mayor probabilidad de padecer cáncer de esófago.

Enfermedad de reflujo gastroesofágico
En algunas personas, el ácido puede pasar del estómago al esófago. El término médico para esta afección es reflujo o enfermedad por reflujo gastroesofágico. En muchas personas, el reflujo causa síntomas tales como agruras (acidez) o dolor que parece provenir del centro del pecho. Sin embargo, en algunas personas, el reflujo no causa ningún síntoma.

Esófago de Barrett
Si el reflujo del ácido estomacal en la parte baja del estómago continúa durante largo tiempo, puede dañar el revestimiento del esófago. Esto causa que las células escamosas que recubren usualmente el esófago sean reemplazadas con células glandulares. Estas células glandulares generalmente se parecen a las células que recubren el estómago y el intestino delgado, y son más resistentes al ácido del estómago. Esta afección es conocida como esófago de Barrett.

 



El esófago de Barrett aumenta el riesgo de adenocarcinoma del esófago. Esto se debe a que las células glandulares en el esófago de Barrett pueden convertirse en células más anormales con el transcurso del tiempo hasta que se transforman en displasia, una afección cancerosa

Consumo de tabaco y alcohol
El uso de productos del tabaco, incluyendo cigarrillos, pipas y tabaco para mascar, es un factor de riesgo principal para el cáncer de esófago. El riesgo aumenta con un mayor consumo (mientras más cigarrillos fume por día y mientras más tiempo la persona use productos del tabaco, mayor será su riesgo de padecer cáncer).

Una persona que fuma diariamente al menos una cajetilla tiene dos veces la probabilidad de padecer adenocarcinoma de esófago en comparación con una persona que no fuma. La asociación con el cáncer de esófago de células escamosas es aún mayor con más de la mitad de todos los casos asociados con el hábito de fumar. El riesgo de padecer cáncer de esófago disminuye si se deja de usar productos de tabaco.

Por otro lado, el consumo de alcohol también aumenta el riesgo de cáncer de esófago. La probabilidad de padecer cáncer de esófago aumenta cuando se consume mucho alcohol. El alcohol afecta más el riesgo del tipo de células escamosas en comparación con el riesgo de adenocarcinoma.

La combinación del hábito de fumar con el consumo de alcohol aumenta mucho más el riesgo de padecer cáncer de esófago que uno sólo de éstos.

Obesidad
Las personas que tienen sobrepeso o son obesas tienen una probabilidad mayor de padecer adenocarcinoma del esófago. Esto se debe en parte por la asociación entre la obesidad y el reflujo del esófago.

Alimentación
Una alimentación con muchas frutas y verduras se ha relacionado con una reducción en el riesgo de cáncer de esófago. El consumo de estos alimentos crudos tiene el mejor efecto contra este riesgo. Las frutas y las verduras o vegetales proveen un número de vitaminas y minerales que pueden ayudar a prevenir el cáncer. Ha habido indicaciones, todavía sin probar, que una alimentación que conlleve el consumo de mucha carne procesada también puede aumentar la probabilidad de padecer cáncer de esófago.

El consumir alimentos en exceso, lo que conduce a la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma del esófago.

Se cree que la ingestión frecuente de líquidos muy calientes puede aumentar el riesgo del tipo de cáncer de esófago de células escamosas.

Exposiciones en el lugar de trabajo
La exposición a los solventes que se usa en las tintorerías, puede ocasionar un mayor riesgo de cáncer de esófago. Los trabajadores de tintorerías tienen un mayor riesgo de cáncer de esófago. La exposición a los gases de otras sustancias químicas también puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago.

Otros cánceres
Las personas que han tenido ciertos cánceres, tal como cáncer de pulmón, boca y garganta también tienen un mayor riesgo de padecer carcinoma de células escamosas del esófago. Puede que este riesgo se deba a que estos cánceres son todos causados por el hábito de fumar.


 

Cáncer de Esófago. Signos y síntomas 

Disfagia
El síntoma más común del cáncer de esófago es dificultad al tragar con la sensación de que los alimentos se atascan en la garganta o el pecho. A esto se le llama disfagia. A menudo, este problema es leve cuando se presenta, pero empeora con el transcurso del tiempo. Frecuentemente la abertura del esófago se estrecha hasta aproximadamente la mitad de su anchura normal. La disfagia es comúnmente un síntoma tardío causado por un cáncer de gran tamaño.

Cuando se dificulta tragar, frecuentemente las personas cambian su dieta y sus hábitos de alimentación sin darse cuenta. Comen bocados más pequeños y mastican su comida más cuidadosa y lentamente. Conforme el cáncer aumenta de tamaño, el problema empeora. Entonces, las personas pueden comenzar a comer alimentos más blandos que pueden pasar más fácilmente por el esófago. Puede que eviten el pan y la carne, ya que estos alimentos por lo general se atascan en la garganta. La dificultad al tragar puede incluso empeorar tanto que algunas personas dejan de comer alimentos sólidos y cambian a una dieta líquida. Si el cáncer sigue creciendo, eventualmente ni siquiera los líquidos pasarán por el esófago. Para ayudar a que los alimentos pasen por el esófago, el cuerpo produce más saliva. Esto causa que algunas personas se quejen de producir mucha mucosidad o saliva espesa.

Dolor
Algunas veces, las personas se quejan de dolor o malestar en la parte media del pecho. Algunas personas lo describen como una sensación de presión o ardor en el pecho. Estos síntomas son causados con más frecuencia por otros problemas distintos al cáncer, tal como acidez (agruras), y por lo tanto rara vez son vistos como un signo de cáncer.

Puede presentarse dolor al tragar cuando el cáncer es lo suficientemente grande como para bloquear el esófago. El dolor se puede sentir algunos segundos después de tragar, conforme el alimento o el líquido alcanza el tumor y no puede pasar.

Pérdida de peso
Alrededor de la mitad de los pacientes con cáncer de esófago presenta una pérdida de peso que no es intencional. Esto ocurre debido a que los problemas al tragar impiden que el paciente se alimente lo suficiente como para mantener su peso. Otros factores incluyen una disminución del apetito y un aumento en el metabolismo debido al cáncer.

Otros síntomas
Ronquera, hipo, neumonía y altos niveles de calcio en la sangre son signos usuales de un cáncer de esófago más avanzado. Algunas veces el cáncer causará hemorragia. Si hay suficiente sangre, las heces fecales pueden tornarse negras. También esto puede ocurrir con otros tipos de cáncer y con algunas afecciones benignas (no cancerosas). Esto no siempre significa que se trata de cáncer.

De todos modos, si usted tiene alguno de los siguientes síntomas, por favor, visite a su doctor inmediatamente:

  • Disfagia (una sensación de que la comida se atora en la garganta o en el pecho).
  • Pérdida significativa de peso sin estar a dieta.
  • Evitar los alimentos sólidos debido al dolor que se experimenta al tragar.
  • Hipo y disfagia al mismo tiempo.

 

Cáncer de Esófago. Detección y diagnóstico

Antecedentes médicos y examen físico
El médico tomará una historia médica completa (entrevista médica) para ver si hay factores de riesgo y síntomas. Un examen físico proporcionará información sobre los signos del cáncer de esófago y otros problemas de salud. Si su médico sospecha que tiene cáncer de esófago, será necesario realizar pruebas adicionales para determinar qué está causando sus problemas.

Radiografía de bario
En esta prueba, se traga un líquido llamado bario que cubre las paredes del esófago. Cuando se toman radiografías, el bario delinea claramente el esófago. Esta prueba se puede hacer por sí sola, o como parte de una serie de radiografías que incluyen el estómago y parte del intestino, llamada serie gastrointestinal superior. Una prueba de ingesta de bario puede mostrar cualquier irregularidad en la normalidad de la pared de la superficie del esófago.

A menudo, una prueba de ingesta de bario es la primera prueba que se hace para saber qué está causando un problema al tragar. Con esta prueba, se puede incluso ver un cáncer pequeño en etapa inicial. Los tumores crecen en el revestimiento del esófago. Estas masas sobresalen en el lumen (el área abierta del conducto) y causan que el bario aplique irregularmente una capa al área del esófago. En las radiografías con bario, los cánceres en etapa temprana pueden parecer como pequeñas masas redondas. También pueden aparecer como un área plana elevada llamada placa. Los cánceres avanzados aparecen como grandes áreas irregulares y causan el estrechamiento de la anchura del esófago. Una prueba de ingesta de bario no se puede utilizar para determinar cuán lejos un cáncer se ha propagado fuera del esófago.


Por otro lado, la prueba de ingesta de bario también se puede usar para diagnosticar una de las complicaciones más graves del cáncer de esófago llamada fístula traqueo esofágica. Esto ocurre cuando el tumor destruye el tejido que se encuentra entre el esófago y la tráquea, creando un hueco que los conecta. Con esta conexión, cualquier cosa que se trague puede pasar del esófago a la tráquea y a los pulmones.

Tomografía computarizada
La tomografía computarizada es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota a su alrededor. La computadora luego combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo.

Generalmente no se usa la tomografía computarizada para hacer el diagnóstico inicial del cáncer de esófago, pero es útil para determinar cuán lejos la enfermedad se ha propagado. A menudo  puede mostrar donde se encuentra el cáncer en el esófago. Estas tomografías también pueden mostrar los órganos y los ganglios linfáticos cercanos (grupos en forma de frijol de células del sistema inmunitario que ayudan a combatir las infecciones y los cánceres), así como áreas distantes de propagación del cáncer. Esta prueba puede ayudar a determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.

Imágenes por resonancia magnética
Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.

Tomografía por emisión de positrones
En esta prueba (positron emission tomography, PET) se le inyecta al paciente glucosa (azúcar) radioactiva en una vena. Debido a que los cánceres utilizan azúcar más rápidamente que los tejidos normales, la radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Se usa un explorador para identificar los depósitos radioactivos. Este estudio es útil para encontrar áreas de propagación del cáncer. Además, ayuda a encontrar pequeños grupos de células cancerosas que puede que no se vean en otros estudios.

La captación de la glucosa radioactiva (“brillantez”) puede ser medida. Se están realizando estudios para determinar si el grado de captación o brillantez se puede usar como indicativo de cuán rápidamente está creciendo el tumor.

Endoscopia
Un endoscopio es un tubo flexible y muy estrecho con una cámara de vídeo y una luz en el extremo. Durante una endoscopia superior, se le administra un sedante al paciente (para ponerlo a dormir) con el fin de pasar el endoscopio a través de la boca hasta llegar al esófago y al estómago. La cámara se conecta a un televisor, lo que permite que el médico observe claramente las anomalías en la pared del esófago.

La endoscopia es un estudio importante en el diagnóstico de cáncer de esófago. El médico puede ver el cáncer a través del endoscopio y remover una muestra de tejido (biopsia). Se puede tomar una muestra de tejido de cualquier otra área que no parezca normal (a través del endoscopio).

 

 

Ecografía endoscópica
Las pruebas de ecografía usan ondas sonoras para tomar imágenes de partes del cuerpo. Para una ecografía endoscópica, la sonda que emite ondas sonoras se encuentra en el extremo de un endoscopio. Esto permite que la sonda llegue muy cerca del cáncer.

Este estudio es muy útil para determinar el tamaño de un cáncer de esófago y cuán lejos ha crecido hacia los tejidos cercanos. El endoscopio con la pequeña sonda de ultrasonido se coloca en el esófago. La sonda emite ondas sonoras muy sensitivas que penetran profundamente en los tejidos. Las ondas sonoras rebotan en el tejido normal y en cualquier cáncer que esté presente. Estas ondas son captadas por la sonda y una computadora convierte el patrón de ondas sonoras en una imagen que muestra cuán profundamente el tumor ha invadido el esófago. Este estudio no usa radiación y es muy seguro. Puede encontrar muy bien pequeños cambios anormales.

El ultrasonido endoscópico puede ayudar a determinar cuánto del tejido adyacente al esófago (incluyendo los ganglios linfáticos cercanos) está afectado por el cáncer. Esto ayuda a que los cirujanos decidan cuáles tumores se pueden extirpar quirúrgicamente y cuáles no.

Broncoscopia
En el procedimiento se utiliza un endoscopio para examinar la tráquea y los conductos que conducen de la tráquea hasta los pulmones (bronquios). Esto permite que el médico vea si el cáncer creció hacia estas estructuras. Para realizar este procedimiento, al paciente se le administra un sedante.

Toracoscopia y laparoscopia
Estos procedimientos permiten que el médico vea los ganglios linfáticos y otros órganos cercanos al esófago en el interior del pecho (mediante toracoscopia) o del abdomen (laparoscopia) a través de un tubo hueco iluminado. El cirujano puede operar los instrumentos a través del tubo y tomar muestras de los ganglios linfáticos y hacer una biopsia para saber si el cáncer se propagó. Con frecuencia esta información es importante para decidir si una persona probablemente se beneficiará de la cirugía. Estos procedimientos se realizan en un quirófano (sala de operaciones) y requieren anestesia general (el paciente está profundamente dormido).

Biopsia
Un área puede parecer cáncer, pero la única manera de saber con certeza es mediante una biopsia. Para una biopsia, el médico extrae una pequeña porción de tejido (usualmente de un área que no luce normal). Luego, un médico llamado patólogo observa el tejido con un microscopio para determinar si hay células cancerosas. Si hay cáncer, el patólogo determinará qué tipo es (adenocarcinoma o célula escamosa), así como su grado de avance.

 

 

Cáncer de Esófago. Clasificación por etapas 


La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado un cáncer. El tratamiento y el pronóstico de las personas con cáncer de esófago dependen, en gran medida, de la etapa en que se encuentre el cáncer.

El cáncer de esófago es clasificado por etapas mediante los estudios por imágenes que se describieron anteriormente, combinados con endoscopia y biopsia.

El sistema que más comúnmente se usa para clasificar el cáncer de esófago es el sistema TNM. El sistema TNM describe tres piezas clave de información. La letra T se refiere al tamaño del tumor principal, cuán lejos se propagó dentro del esófago y los órganos cercanos. Por otro lado, la N se refiere a la propagación del cáncer a los ganglios linfáticos cercanos. La letra M indica si el cáncer ha hecho metástasis (propagación a órganos distantes).

Etapas T
Tis: el cáncer se encuentra solamente en el epitelio (la capa superior de células que recubre el esófago). No ha comenzado a crecer hacia las capas más profundas. Esta etapa también se conoce como displasia de alto grado. Anteriormente se le refería como carcinoma in situ.

T1: el cáncer está creciendo hacia el tejido debajo del epitelio, como la lámina propia, la muscularis mucosa o la submucosa.
T2: el cáncer está creciendo hacia la capa muscular.
T3: el cáncer está creciendo hacia la capa exterior del tejido que cubre el esófago (la adventicia).

T4: el cáncer está creciendo hacia las estructuras cercanas.
T4a: el cáncer está creciendo hacia la pleura (tejido que recubre los pulmones), al pericardio (tejido que recubre el corazón), o al diafragma (músculo que ejercita los pulmones). El cáncer puede ser extraído con cirugía.
T4b: el cáncer no puede extraerse con cirugía porque ha crecido hacia la tráquea, la aorta (vaso sanguíneo grande proveniente del corazón), la columna vertebral o hacia otras estructuras vitales.

Etapas N
N0: el cáncer no se ha propagado (no ha hecho metástasis) a los ganglios linfáticos cercanos.
N1: el cáncer se ha propagado a uno o dos ganglios linfáticos cercanos.
N2: el cáncer se ha propagado a entre tres y seis ganglios linfáticos cercanos.
N3: el cáncer se ha propagado a siete o más ganglios linfáticos cercanos.

Etapas M
M0: el cáncer no se ha propagado (no ha hecho metástasis) a otros órganos o ganglios linfáticos distantes.
M1: el cáncer se propagó a ganglios linfáticos distantes y/o a otros órganos.

Grado
El grado de un cáncer se determina en función de qué tan normal (o diferente) lucen las células de dicho cáncer al ser observadas con un microscopio. Entre mayor sea el número, más anormal es su aspecto. Los tumores con un grado mayor tienden a crecer y a propagarse más rápidamente que los tumores con un grado menor.

GX: el grado no puede determinarse (en la agrupación por etapas se tratará como G1).
G1: las células están bien diferenciadas.
G2: las células están moderadamente diferenciadas.
G3: las células están pobremente diferenciadas.
G4: las células no pueden ser diferenciadas (estas células lucen tan anormales que los médicos no pueden determinar si se trata de un adenocarcinoma o de un carcinoma de células escamosas). 

 


 

Cáncer de Esófago. Tratamiento 

Cirugía
Dependiendo de la etapa del cáncer de esófago, se podría usar la cirugía para extirpar el cáncer y parte del tejido circundante. La cirugía también se puede combinar con otros tratamientos, como quimioterapia, radioterapia, o ambas.

Esofagectomía
La cirugía para extirpar todo o parte del esófago se llama esofagectomía. A menudo, también se extirpa una pequeña parte del estómago. Cuando se extirpa el esófago como tratamiento para cáncer, también se extirpan los ganglios linfáticos cercanos al esófago. La parte superior del esófago es luego conectada a la parte del estómago remanente. Se levanta parte del estómago hacia el pecho o el cuello para que sirva como nuevo esófago. Para este procedimiento, la cantidad de esófago que se extirpa depende de la etapa y la localización del tumor.

Si el tumor está localizado en la porción superior o media del esófago, es necesario extirpar la mayor parte del esófago para asegurarse que se obtiene suficiente tejido en el área que está sobre el cáncer. Entonces, el estómago será regresado y conectado al esófago en el cuello. Si el estómago no puede ser usado para reemplazar el esófago, el cirujano puede usar una sección del intestino. Cuando se usa una sección de intestino, ésta se tiene que mover sin dañar sus vasos sanguíneos. Si los vasos son dañados, no llegará suficiente sangre a esa sección del intestino, y el tejido morirá.

Radioterapia
En la radioterapia se usa radiación de alta energía para destruir las células cancerosas. La terapia de radiación con haces externos dirige la radiación hacia el cáncer desde el exterior del cuerpo. Este tipo de radioterapia se usa con más frecuencia para tratar el cáncer de esófago. La radioterapia interna, también conocida como braquiterapia, utiliza material radioactivo colocado directamente en el cáncer o en las cercanías.

En algunos pacientes se usa la radioterapia como el tratamiento principal (primario) del cáncer de esófago. Se usa con más frecuencia en personas que no pueden someterse a cirugía debido a que no gozan de buena salud. De hecho, algunos médicos creen que la radioterapia puede ser tan eficaz como la cirugía cuando se combina con quimioterapia.

La radioterapia se puede administrar después de la cirugía para destruir cualquier depósito de células cancerosas remanente que sea tan pequeño que no se pueda ver. A esto se le conoce como terapia adyuvante. Cuando se usa la radiación para aliviar los síntomas del cáncer de esófago, como el dolor, el sangrado o la dificultad al tragar, a esto se le llama terapia paliativa.

Con más frecuencia, la radioterapia se combina con cirugía y/o quimioterapia. La radioterapia combinada con quimioterapia podría curar a algunas personas y proveer un buen alivio de síntomas, así como extender la supervivencia para otras personas.

La forma de radioterapia conocida como braquiterapia es útil para reducir el tamaño de tumores a fin de que el paciente pueda tragar más fácilmente. En este procedimiento, se colocan semillas radioactivas en el tumor a través de un endoscopio. Esta técnica no se puede usar para tratar un área que sea muy grande, por lo que se usa como una manera de aliviar síntomas (y no para curar el cáncer).

Quimioterapia
En la quimioterapia se usan medicamentos contra el cáncer que se administran a través de la vena o por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil contra el cáncer que se ha propagado. Dependiendo del tipo y de la etapa del cáncer de esófago, la quimioterapia se puede administrar:

  • Como tratamiento primario (principal).
  • Antes de la cirugía para reducir el tamaño del cáncer y facilitar la operación (tratamiento neo adyuvante).
  • Después de haber extirpado complemente el cáncer con cirugía (tratamiento adyuvante). Este tratamiento tiene el objetivo de destruir cualquier depósito diminuto de células tumorales tan pequeño que no se puede ver que ha quedado.
  • Junto con la radiación para ayudar a controlar los síntomas, como el dolor o la dificultad al tragar cuando no se puede curar el cáncer, lo que se conoce como tratamiento paliativo.

La quimioterapia por sí misma rara vez cura el cáncer de esófago. Se usa frecuentemente en combinación con radioterapia y/o cirugía.

A menudo, la quimioterapia se administra junto con la radioterapia. Esta combinación (llamada quimioradiación o quimioradioterapia) puede ser útil para tumores grandes que de otra manera no se podrían extirpar. Puede reducir el tamaño del tumor lo suficiente para que la cirugía sea una opción. Además, la quimioradiación se usa a menudo antes de la cirugía para los tumores más pequeños. El uso de quimioradiación y cirugía puede ayudar a las personas a vivir por más tiempo en comparación con la cirugía solamente. En algunos casos, la quimioradiación se puede usar como único tratamiento. Ésta puede ser una buena opción para pacientes que no pueden someterse a cirugía porque presentan otros problemas de salud. También puede ser una opción para pacientes que podrían someterse a cirugía. Algunos estudios han demostrado que la quimioradiación puede ser tan eficaz como la cirugía como tratamiento principal.

La quimioradiación también se puede administrar después de la cirugía. Este método también parece ayudar a las personas a vivir por más tiempo en comparación con la cirugía sola.

C.DR. Dr René Ramírez Hernández