CANCEROLOGIA INTEGRAL DEL SUR
Atención Médica de Vanguardia con Visión Humana

 

Cáncer de Cervix o Cuello de la Matriz

 

Anatomía

El cuello uterino o cérvix uterino es la porción fibromuscular inferior del útero que se proyecta dentro de la vagina, y es un componente anatómico exclusivo de la mujer. Esta apertura o hueco deja que salga la sangre del útero durante la menstruación (período). También deja que entren los espermatozoides al útero y a las trompas de Falopio.

El cuello uterino es la parte inferior del útero (la matriz). El útero consiste de dos partes: la parte superior llamada cuerpo del útero y el cuello uterino, en la parte inferior, la cual conecta el cuerpo del útero con la vagina (el canal por donde nace el feto).

Aunque, por lo general mide, de 3 a 4 cm de longitud y unos 2.5 cm de diámetro, el cérvix se puede dilatar unos 10 cm durante el parto, y su tamaño puede variar según la edad, el número de partos y el momento del ciclo menstrual.

El cuello uterino o cérvix uterino es la porción fibromuscular inferior del útero que se proyecta dentro de la vagina, y es un componente anatómico exclusivo de la mujer. Esta apertura o hueco deja que salga la sangre del útero durante la menstruación (período). También deja que entren los espermatozoides al útero y a las trompas de Falopio.El cuello uterino es la parte inferior del útero (la matriz). El útero consiste de dos partes: la parte superior llamada cuerpo del útero y el cuello uterino, en la parte inferior, la cual conecta el cuerpo del útero con la vagina (el canal por donde nace el feto).Aunque, por lo general mide, de 3 a 4 cm de longitud y unos 2.5 cm de diámetro, el cérvix se puede dilatar unos 10 cm durante el parto, y su tamaño puede variar según la edad, el número de partos y el momento del ciclo menstrual.

 

Definición de Cáncer del Cuello de la Matriz

El cáncer del cuello uterino  (también conocido como cáncer cervical) se origina en el tejido que recubre el cuello uterino. Este cáncer no se forma repentinamente. En sus inicios, algunas células comienzan a convertirse de células normales en células pre cancerosas y luego en cancerosas. Este proceso de cambio puede tomar varios años, aunque a veces sucede con mayor rapidez. Se usan varios términos, incluyendo displasia, para referirse a estos cambios. Para algunas mujeres, estos cambios pueden desaparecer sin tratamiento alguno. Sin embargo, lo más común es que se requiera tratamiento para impedir que se conviertan en un verdadero cáncer.

Existen dos tipos principales de cáncer del cuello uterino, carcinoma de células escamosas y adenocarcinoma. Si el cáncer tiene características de ambos tipos se conoce como carcinoma mixto

 

 

Factores de Riesgo 

Cuando se analizan los factores de riesgo, es útil concentrarse principalmente en aquellos que pueden cambiarse. Sin embargo, los que no se pueden cambiar también pueden servir para recordarles a las mujeres la importancia de hacerse una prueba de Papanicolaou.

El factor de riesgo principal del cáncer del cuello uterino es la infección con el virus del papiloma humano (VPH por sus siglas). Los virus del papiloma humano son un grupo de más de 100 tipos de virus que pueden causar verrugas. Algunos tipos del VPH pueden causar verrugas genitales. Otros tipos, sin embargo, causan cáncer del cuello uterino. A éstos se les llama VPH de “alto riesgo”. Este virus se puede transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales. El sostener relaciones sexuales sin protección, especialmente a una edad temprana, hace que sea más probable infectarse con el virus de VPH. Además, las mujeres que tienen muchas parejas sexuales (o que han tenido relaciones sexuales con hombres que, a su vez, han tenido muchas parejas) tienen un riesgo mayor de contraer VPH.

Actualmente no existe cura o tratamiento para el VPH que causa cambios en las células del cuello uterino. No obstante, la infección con VPH desaparece a menudo por sí sola sin necesidad de ningún tratamiento. La infección con VPH ocurre principalmente en las mujeres jóvenes y es menos común en las mujeres mayores de 30 años. Se desconoce la razón de esto. Los condones pueden proteger contra el VPH cuando se usan correctamente y es importante usarlos ya que protegen contra el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.

La prueba de Papanicolaou puede encontrar cambios en las células del cuello uterino causados por los VPHs. Aunque no hay cura para el VPH, el crecimiento de células anormales que causa el virus puede ser tratado. Se han creado vacunas que previenen la infección con algunos tipos de VPH. Actualmente, se aprobó una vacuna y otras están en desarrollo.

A pesar de que el VPH es un factor de riesgo importante para el cáncer de cuello uterino, la mayoría de las mujeres con esta infección no desarrollan este cáncer. Los doctores piensan que debe haber otros factores para que se origine el cáncer.

 

 




Algunos de otros factores son:
 

Fumar
Las fumadoras tienen aproximadamente el doble de probabilidades respecto a las no fumadoras de contraer cáncer del cuello uterino. El humo del tabaco puede producir químicos que pueden dañar el ADN de las células del cuello uterino y hacer que haya una probabilidad mayor de que este cáncer se origine.

Infección con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH por sus siglas)
El VIH es el que causa el SIDA (este virus no es lo mismo que VPH). También puede ser un factor de riesgo para el cáncer de cuello uterino. La infección con el VIH hace que el sistema inmunológico de una mujer esté menos apto para combatir el VPH y los tumores cancerosos en sus primeras etapas.

Infección por Clamidia
La clamidia es un tipo relativamente común de bacteria que puede infectar los órganos sexuales de las mujeres, y que se contrae por contacto sexual. Muchas mujeres no saben que están infectadas a menos que las muestras tomadas en el momento de su prueba de Papanicolaou sean analizadas para este tipo de bacteria. Algunos estudios sugieren que las mujeres que tienen esta infección (o la han tenido en el pasado) tienen mayor riesgo de cáncer del cuello uterino. Aunque se necesitan más estudios para confirmar este hallazgo, ya hay suficientes razones para prevenir esta infección o para tratarla. La infección a largo plazo puede causar otros problemas graves.

Alimentación
Una alimentación con poco contenido de frutas, vegetales o verduras está asociada con mayor riesgo de cáncer cervical y de otros cánceres. Además, las mujeres que presentan sobrepeso tienen un mayor riesgo.

Píldoras anticonceptivas
El uso de píldoras anticonceptivas por períodos prolongados aumenta el riesgo de cáncer del cuello uterino. Algunos estudios han indicado un mayor riesgo si se usan las píldoras anticonceptivas por cinco o más años. Hable con su médico sobre las ventajas y las desventajas de las píldoras anticonceptivas en su caso particular.

Múltiples embarazos
Las mujeres que han tenido muchos embarazos a término tienen un riesgo mayor de contraer cáncer del cuello uterino. Aunque nadie sabe realmente la razón de esto, los estudios epidemiológicos lo han demostrado.

Ingresos bajos
Las mujeres pobres tienen un riesgo mayor de cáncer del cuello uterino. Esto puede deberse a que ellas no pueden pagar una buena atención médica, incluyendo pruebas de Papanicolaou.

Uso de Dietiletilbestrol (DES)
El DES es un medicamento hormonal que fue usado entre 1940 y 1971 en algunas mujeres que se pensaba tenían un mayor riesgo de abortar espontáneamente. Las hijas de las mujeres que tomaron este medicamento tienen un riesgo ligeramente más alto de padecer cáncer de la vagina y del cuello uterino.

Antecedentes familiares
Los estudios recientes sugieren que las mujeres cuyas madres o hermanas han tenido cáncer del cuello uterino tienen una probabilidad mayor de contraer la enfermedad. Esto podría deberse a que estas mujeres son menos capaces de combatir el VPH en comparación con otras mujeres, aunque no se puede descartar que otros factores podrían estar involucrados.

Cáncer Cervicouterino. Signos y síntomas 

A menudo, los cánceres o los pre-cánceres del cuello uterino en etapas iniciales no muestran signos o síntomas. Por ello es importante que las mujeres se hagan las pruebas de Papanicolaou regularmente. Por lo general, los síntomas aparecen cuando el cáncer ha avanzado. Si tiene alguno de los siguientes síntomas, consulte inmediatamente a su médico:

  • Una secreción vaginal inusual (aparte de su período menstrual normal).
  • Manchas de sangre o sangrado ligero que no sea su período menstrual.
  • Sangrado o dolor después de la relación sexual, después de una ducha vaginal o después del examen pélvico.

Por supuesto, estos síntomas no significan que usted tiene cáncer. Aunque también pueden ser causados por otras condiciones, usted tiene que hablar con su médico para estar segura.

Si hay alguna razón para sospechar que usted tiene cáncer del cuello uterino, su médico querrá averiguar más sobre su situación. Primero, su médico le hará un examen físico completo. El médico le preguntará sobre su salud, factores de riesgo e historial médico familiar.

Frecuencia

En México cada año se presentan miles de casos nuevos de cáncer cervicouterino, la mayor parte de ellos en etapa invasora. Cada día fallecen 12 mujeres por esta enfermedad (una cada dos horas). Cuando se encuentra y trata a tiempo el cáncer del cuello uterino puede curarse.

En algunos países como Estados Unidos el cáncer del cuello uterino fue en un tiempo una de las causas más comunes de muerte por cáncer en las mujeres, igual que en México. Sin embargo, desde 1955 el número de fallecimientos por cáncer del cuello uterino se redujo significativamente. La razón principal de este cambio es el aumento en el uso de la prueba de Papanicolaou, la cual permite encontrar cáncer del cuello uterino a tiempo.

 

Cáncer Cervicouterino. Detección y diagnóstico 

La mayoría de los cánceres del cuello uterino pueden prevenirse. Existen dos maneras para prevenir esta enfermedad. La primera consiste en prevenir los cánceres, lo que se logra mejor evitando los factores de riesgo.

Las mujeres jóvenes pueden retrasar el inicio de las relaciones sexuales hasta que sean mayores. Las mujeres de todas las edades pueden protegerse contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) si tienen pocas parejas sexuales y si no tienen sexo con personas que hayan tenido muchas parejas. El VPH no siempre produce verrugas u otros síntomas, por lo que es difícil saber si alguien está infectado. Cuando se usan correctamente, los condones proveen cierta protección contra el VPH, y también ayudan a proteger contra el SIDA y otras enfermedades.

Actualmente existen vacunas que pueden proteger a las personas contra el VPH. Hasta el momento, las vacunas que protegen contra ciertos tipos de VPH han mostrado ser eficaces en la prevención de la mayoría de las verrugas genitales. Actualmente las vacunas solo se usan para prevenir, no para tratar, una infección con VPH.

La vacuna que actualmente se usa requiere una serie de tres inyecciones por un período de un año. Se recomienda la vacuna para las niñas de 11 o 12 años, antes de comenzar a estar activas sexualmente. Además se recomienda en mujeres de 13 a 18 años de edad como medida para “ponerse al día”. Las mujeres de 19 a 26 años deben hablar con sus médicos para saber si la vacuna es apropiada para ellas. Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los tipos de VPH causantes de cáncer. Por lo tanto, las pruebas de Papanicolaou siguen siendo necesarias.

La segunda manera de prevenir el cáncer de cuello uterino es mediante la prueba de Papanicolaou. Esta prueba puede detectar la infección con VPH y el cáncer. El tratamiento para estos problemas puede detener el cáncer del cuello uterino antes de que se convierta en un cáncer invasor.

La Norma Oficial Mexicana para la Prevención, Detección y Tratamiento del Cáncer del Cuello Uterino recomienda:

  • La citología cervical se realizará cada tres años en aquellas mujeres con dos citologías previas anuales consecutivas, con resultado negativo a Virus del Papiloma Humano (VPH), displasias o cáncer.
  • Las mujeres con resultados positivos a procesos inflamatorios inespecíficos deberán continuar con exámenes anuales hasta que haya dos resultados consecutivos negativos.
  • Las mujeres con infección por Virus del Papiloma Humano, displasias o cáncer serán objeto de un seguimiento en una clínica de displasias y, cuando sean dadas de alta, reiniciarán la revisión anual.
  • En las instituciones del Sector Público la citología deberá practicarse gratuitamente, sin exclusión de ninguna mujer solicitante por razones económicas o de edad, pudiéndose brindar el servicio a quien lo solicite con mayor periodicidad.

Internacionalmente se recomienda (Asociación Americana del Cáncer):

  • Todas las mujeres deben comenzar la prueba de Papanicolaou aproximadamente tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad.
  • La prueba se debe realizar anualmente si se usa la prueba normal de Papanicolaou.
  • A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años. Otra opción para las mujeres mayores de 30 años es hacerse una de las pruebas de Papanicolaou cada tres años más la prueba de determinación de VPH.
  • Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo (infección con VIH, o un sistema inmunológico débil) deben continuar las pruebas de detección anualmente.
  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales (y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años anteriores) pueden dejar de hacerse las pruebas del cáncer de cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido cáncer del cuello uterino o que tengan otros factores de riesgo deben continuar haciéndose la prueba mientras estén en buen estado de salud.
  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) por otras razones que no sean cáncer o lesiones que pudieran ser cancerosas también pueden optar por dejar de hacerse las pruebas. 

La importancia de la prueba de Papanicolaou

El cáncer del cuello uterino es la causa principal de muerte por cáncer en las mujeres en México y en muchos países en vías de desarrollo. Esto se debe principalmente a que estas mujeres no tienen acceso a las pruebas de Papanicolaou.

¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?

El médico utiliza un instrumento de metal o plástico para abrir la vagina. Posteriormente se obtiene, mediante raspado, una muestra de las células y mucosidad del cuello uterino. La muestra se envía a un laboratorio para que la examine bajo el microscopio. Su médico le avisará si se encuentra algo inusual. Debido a que el sistema para reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou es complejo, pídale a su médico que le explique sus resultados de forma que usted pueda entender Si su prueba muestra algo anormal, su médico querrá realizar otras pruebas para saber de qué se trata.

Hay varias cosas que usted puede hacer para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:

  • Trate de no hacerse la prueba durante el periodo menstrual.
  • Evite duchas vaginales 48 horas antes de la prueba.
  • No tenga relaciones sexuales (coito) 48 horas antes de la prueba.
  • No use tampones, espuma espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos vaginales 48 horas antes de la prueba.

Aun cuando la prueba de Papanicolaou es el mejor método para prevenir el cáncer o encontrarlo temprano, esta prueba no es perfecta. Debido a que incluso los buenos laboratorios pueden pasar por alto algunos cambios en las células, usted debe hacerse la prueba tan frecuentemente como lo recomienda la Norma Oficial Mexicana. Las mujeres que ya no van a tener hijos necesitan continuar haciéndose los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolaou.

Los médicos tienen varios métodos para tratar a las mujeres con resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Estos métodos incluyen criocirugía (uso de una sonda de metal para congelar y destruir las células anormales) y cirugía con láser. Si usted se hace una prueba de Papanicolaou y los resultados son anormales, pídale a su médico que le explique exactamente lo que esto significa en su caso y qué opciones de tratamiento usted tiene.

Prueba de VPH/ADN

El factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es tener el virus del papiloma humano (VPH). Los doctores ahora cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar este cáncer. En esta prueba, se analiza el ADN de las células del cuello uterino. El ADN almacena la información genética sobre el crecimiento, la división y la función celular. La manera en que se obtienen las muestras de las células es similar a la de la prueba de Papanicolaou.

Esta prueba se utiliza en dos situaciones:

Se puede usar como prueba de detección (junto con la prueba de Papanicolaou) en mujeres mayores de 30 años de edad. No remplaza la prueba de Papanicolaou. La prueba no se usa en mujeres menores de 30 años, ya que no les brinda ningún beneficio. Las mujeres más jóvenes que están teniendo relaciones sexuales tienen una probabilidad mucho mayor de infectarse con VPH, aunque en la mayoría de ellas este virus desaparecerá por sí solo.

La prueba también se puede usar en mujeres que obtuvieron resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou, para determinar si pudiera ser necesario realizar más pruebas u ofrecer tratamiento.

Colposcopia

En este examen, el médico observa el cuello uterino a través de un instrumento llamado colposcopio que se parece a unos binoculares. Este examen no es doloroso, no produce efectos secundarios y puede llevarse a cabo sin peligro incluso durante el embarazo. Si se observan áreas anormales en el cuello uterino durante este examen, existen varios métodos diferentes de tratamiento. Algunos de estos métodos consisten en extraer tejido con un alambre caliente o una sonda de metal enfriada con nitrógeno. Otros usan cirugía por láser para destruir las células anormales. Estos tratamientos casi siempre logran eliminar los posibles cánceres y evitan que éstos se conviertan en un verdadero cáncer.

Biopsia

Una biopsia es la extracción de una muestra de tejido para ver si tiene células cancerosas. Esta es la única forma de poder decirle con seguridad si usted tiene un posible cáncer, un cáncer verdadero o nada. Existen varios tipos de biopsias. Pregúntele a su médico qué tipo de biopsia le practicará y qué clase de anestesia (medicamento para que se sienta cómoda o con sueño durante el examen) requerirá. Usted también debe preguntar qué efectos secundarios pudiera tener después de la biopsia. Algunas veces, la biopsia misma puede emplearse para tratar un posible cáncer o un cáncer en etapa muy temprana.

Si su biopsia demuestra que usted tiene cáncer, su médico puede sugerirle que consulte a un médico que se especialice en el tratamiento de ese tipo de cáncer. El médico le hará preguntas acerca de su historia clínica y le hará un examen médico completo.

Si se encuentra cáncer, se hacen por lo general las pruebas siguientes. No deje de preguntarle a su médico por qué son necesarias, qué es lo que le van a hacer durante estas  y lo que  indicarán acerca de su cáncer.

Cistoscopia

Esta prueba es para averiguar si el cáncer se ha propagado a la vejiga. El médico examina el interior de la vejiga con un tubo iluminado. Se pueden extraer pequeñas muestras de tejido para observar con un microscopio.

Proctoscopia

Se usa un tubo con una luz para ver si el cáncer se ha propagado al recto. Su doctor realizará un examen de la pelvis al mismo tiempo para determinar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino.

Radiografías del tórax

Si tiene cáncer del cuello uterino, las radiografías del tórax se pueden hacer para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Otros estudios por imágenes

Se pueden realizar otros estudios como la tomografía computarizada (TAC) o imágenes por resonancia magnética (IMR) para ver si el cáncer se ha propagado a otras partes de su cuerpo.

 

Cáncer Cervicouterino. Clasificación por etapas 

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. Esto es muy importante porque su tratamiento y las posibilidades de recuperación dependen de la etapa en que se encuentre el  cáncer.

El sistema empleado para clasificar por etapas el cáncer de cuello uterino se denomina FIGO (siglas de Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia). En este sistema, las etapas se expresan con números romanos del 0 al IV (0-4). En general, mientras más bajo es el número, menor es la propagación del cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave. Todas las etapas (excepto la etapa 0) se subdividen en grupos más pequeños que se identifican con letras y números.

El sistema FIGO se basa en resultados clínicos (exámenes y pruebas) en vez de resultados quirúrgicos. Si se hace una cirugía, ésta puede mostrar que el cáncer se ha propagado más de lo que los médicos pensaban al principio. Esta nueva información pudiera cambiar el plan de tratamiento, pero no cambia la etapa FIGO.


Etapa 0 o carcinoma in situ
El carcinoma in situ es un cáncer en su etapa inicial. Las células anormales se encuentran sólo en la primera capa de células que recubren el cuello uterino y no invaden los tejidos más profundos del cuello uterino.

Etapa I
El cáncer afecta el cuello uterino, pero no se ha diseminado a los alrededores.
Etapa I A: una cantidad muy pequeña de cáncer que sólo es visible a través del microscopio se encuentra en el tejido más profundo del cuello uterino.
Etapa I B: una cantidad mayor de cáncer se encuentra en el tejido del cuello uterino.

Etapa II
El cáncer se ha diseminado a regiones cercanas, pero aún se encuentra en la región pélvica.
Etapa II A: el cáncer se ha diseminado fuera del cuello uterino a los dos tercios superiores de la vagina.
Etapa II B: el cáncer se ha diseminado al tejido alrededor del cuello uterino.

Etapa III
El cáncer se ha diseminado a toda la región pélvica. Las células cancerosas pueden haberse diseminado a la parte inferior de la vagina. Las células también pueden haberse diseminado para bloquear los tubos que conectan los riñones a la vejiga (los uréteres).

Etapa IV
El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
Etapa IV A: el cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto (órganos cercanos al cuello uterino).
Etapa IV B: el cáncer se ha diseminado a órganos distales como los pulmones.

Recurrente
La enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto (reaparecido) después de haber sido tratado. Puede volver al cuello uterino o a otro lugar.

 

Tratamiento 



La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa una política oficial de Cancerología Integral del Sur, ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Las opciones de tratamiento para el cáncer del cuello uterino dependen principalmente de la etapa del cáncer. Una vez que el cáncer haya sido clasificado por etapas, el médico le indicará las opciones que usted tiene. Si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Otros factores aparte de la etapa, como su edad, estado de salud general y sus propias preferencias, pudiesen tener un impacto en su decisión.

Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer de cuello uterino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Algunas veces el mejor plan de tratamiento incluye dos de estos métodos o más. Si no es posible lograr una curación, la meta podría ser extirpar o destruir la mayor parte posible del cáncer para evitar que el tumor crezca o se propague.


Cirugía
Existen varios tipos de cirugía contra el cáncer del cuello uterino. En algunas se hace la extirpación del útero (histerectomía), mientras que en otros no. Si el cáncer se ha propagado fuera del útero, puede que sea necesario extirpar otros órganos, tales como el colon o el recto. La lista que aparece a continuación abarca los tipos de cirugía más comunes contra el cáncer del cuello uterino:

  • Criocirugía: como se indicó anteriormente, este método se utiliza para tratar el cáncer pre-invasor del cuello uterino, pero no para el cáncer invasor. Las células cancerosas se destruyen mediante la congelación.
     
  • Cirugía por láser: se emplea un rayo láser para quemar las células o para extraer una muestra pequeña de tejido para estudiarlo. La cirugía por láser se usa sólo como tratamiento contra el cáncer pre-invasor del cuello uterino.
     
  • Conización: se extrae del cuello uterino un pedazo de tejido en forma de cono. Es muy raro que se utilice el tratamiento por biopsia cónica exclusivamente, excepto cuando la mujer tiene un cáncer en su etapa inicial y/o quiere tener hijos.
     
  • Histerectomía simple: se extirpa el útero, pero no los tejidos contiguos al útero. En este procedimiento no se extirpa la vagina ni los ganglios linfáticos. El útero se extirpa a través de una incisión en la parte delantera del abdomen o a través de la vagina. Después de esta operación, una mujer no puede quedar embarazada.
     
  • Histerectomía radical y disección de los ganglios linfáticos de la pelvis: en este procedimiento, se extirpa el útero, así como los tejidos contiguos al útero, la parte superior de la vagina y los ganglios linfáticos de la pelvis. Esta cirugía también se puede hacer a través de una incisión en la parte delantera del abdomen o a través de la vagina. Después de esta operación, una mujer no puede quedar embarazada.
    No obstante, la mujer puede seguir sintiendo placer sexual después de este procedimiento, ya que no necesita un útero para lograr el orgasmo. Algunas mujeres, sin embargo, se sienten menos femeninas después esta operación. Se pudieran ver a sí mismas vacías. Sin embargo, cuando el cáncer ha causado dolor o sangrado, la histerectomía podría en realidad mejorar la vida sexual de una mujer al eliminar estos síntomas.
     
  • Exenteración pélvica: además de extirpar todos los órganos y tejidos mencionados anteriormente, en esta operación también pueden extirparse la vejiga, la vagina, el recto y parte del colon. Esta operación se utiliza cuando el cáncer ha regresado luego de un tratamiento inicial.

Si se extirpa la vejiga, será necesario crear una vía para almacenar y eliminar la orina. Una porción pequeña de intestino pudiese usarse para hacer una nueva vejiga. Se puede eliminar la orina mediante la colocación de un pequeño tubo (catéter) en una pequeña abertura llamada una urostomía o a través de una bolsa plástica pequeña colocada en la parte delantera del estómago.

Si se extirpa el recto y parte del colon, se necesita crear una vía nueva para eliminar el desecho sólido. Esto se hace con una colostomía, una pequeña abertura en el abdomen a través del cual se pueden eliminar las heces fecales, o el cirujano pudiese reconectar el colon para que no haya necesidad de colocar bolsas fuera del cuerpo. Si se extirpa la vagina, se puede crear una nueva con piel u otro tejido.

La recuperación de esta cirugía puede tomar mucho tiempo (6 meses o más). No obstante, las mujeres que han tenido esta cirugía pueden tener vidas felices y productivas. Con práctica y determinación, también pueden experimentar deseo sexual, placer y orgasmos.

Pídale a su médico que le explique los detalles de la cirugía que le recomienda. A usted le interesará saber cuánto tiempo va a estar en el hospital, cuánto tiempo necesitará para recuperarse y qué efectos secundarios podría esperar que se le presenten.


Radioterapia
La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (radiación interna o implante).

La radiación puede causar efectos secundarios. La mayoría de éstos desaparecen después de un corto período de tiempo. La piel en el área tratada puede parecer como quemada por el sol, y más tarde bronceada. La piel vuelve a la normalidad en un plazo de entre 6 y 12 meses. También pudiera presentar cansancio, malestar estomacal o excremento líquido. El tratamiento en el área de la pelvis puede hacer que la vagina se vuelva más angosta, debido a la formación de tejido cicatricial. Esto puede producir dolor durante las relaciones sexuales. También puede presentarse una menopausia prematura y problemas para orinar. Las fracturas son otro efecto secundario de la radiación administrada a la pelvis. La mayoría de éstas son fracturas de la cadera. El riesgo aumentado se observa entre dos a cuatro años después del tratamiento. Su médico puede sugerir una prueba de la densidad ósea.

Asegúrese de hablar con su doctor o enfermera sobre cualquier efecto secundario. Hay medicamentos y otros métodos que a menudo pueden ayudar.

Si fuma, deje el hábito, pues el fumar aumenta los efectos secundarios de la radiación.


Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células del cáncer. Usualmente los medicamentos se administran por vía intravenosa u oral. Una vez que los medicamentos entran en el torrente sanguíneo, llegan a todo el cuerpo. A veces, se administran varios medicamentos al mismo tiempo.

La quimioterapia puede ocasionar efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios podrían incluir los siguientes:

  • Malestar estomacal y vómitos (existen medicamentos que administrados simultáneamente con la quimioterapia pueden prevenir o reducir las náuseas y los vómitos).
  • Pérdida del apetito.
  • Caída temporal del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
  • Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles de glóbulos rojos).
  • Cansancio.

La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia (excepto la menopausia y la infertilidad) desaparece una vez que se termina el tratamiento. Cualquier persona que tenga problemas con los efectos secundarios debe hablar con su médico o enfermera, ya que siempre hay maneras de disminuirlos.


Efectos del Tratamiento
Casi cualquier tratamiento del cáncer puede causar efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede causar que no sientan deseos de estar activas físicamente. Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como TAC (tomografía computada) o radiografías. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos.